MERIDIAN BROTHERS E INSTITUTO MEXICANO DEL SONIDO LANZAN "CUMBIA FANTASÍA"
cdmx a 24 de febrero de 2026 | artículo cortesia de Marketing musical D | foto por Andrés Solórzano | edición ana rodelo
Meridian Brothers e Instituto Mexicano del Sonido lanzarán Ruido Tovar , un álbum colaborativo inspirado en la música tropical mexicana de finales de los años setenta y principios de los ochenta. Guiado por los referentes del neotropical y la post-cumbia, Eblis Álvarez y Camilo Lara, Ruido Tovar explora y expande el gran salto sonoro que ocurrió cuando los músicos mexicanos pasaron de los instrumentos tradicionales a los sintetizadores.
Descrito por Lara como “un álbum futurista” y “una colaboración largamente esperada”, Ruido Tovar fue creado en tiempo récord: apenas una semana de trabajo en el estudio de Lara, en enero de 2025. Impulsadas por el estilo collage autodidacta de Lara y el enfoque académico de Álvarez en la composición, las canciones del álbum son producto de una simbiosis impresionante entre Meridian Brothers e Instituto Mexicano del Sonido, o como lo define Lara: “dos trenes chocando a toda velocidad”.
“Eblis empezó a venir mucho a México y se empapó de la cumbia mexicana, que ya sabía que era muy distinta a la colombiana”, explica Lara. “Así que comenzamos a enfocarnos en un período específico, entre el '72 y el '82, y decidimos hacer un álbum con esa esencia: música emocionante y extraña.”
“En Colombia, 'tropical' es un término genérico, pero en México es un género de raíces, especialmente de grupos de Acapulco, donde tenían un formato rock con guitarras eléctricas, batería y órganos”, describe Álvarez. “Me enamoré de inmediato del estilo de producción; se sintió peculiar, incluso fuera de tono”.
Más allá del contexto, Ruido Tovar también es un juego de palabras, un homenaje sutil y una deconstrucción sonora del legado del ícono mexicano Rigo Tovar, quien revolucionó la cumbia al incorporar el Moog y, según la leyenda, recorría Matamoros en un Ferrari rosa personalizado. Su extravagancia —con atuendos de vinipiel, lentes oscuros y un amor inquebrantable por la fiesta— queda perfectamente capturada en el sencillo “Ritmo Babilonia”.
Con la participación del visionario cantautor estadounidense Beck, “Ritmo Babilonia” es una versión atrevida y funk del clásico de 1981, “El Festival De Mi Pueblo”. La percusión vibrante y los teclados ondulantes de Pachi Sánchez y Lauro López —integrantes de Costa Azul, la banda original de acompañamiento de Tovar— elevan el tema. En manos de Lara y Álvarez, la canción se eleva con versos en español e inglés y un cierre al estilo Kool & The Gang, con Beck en uno de sus mejores momentos. Con guiños humorísticos y una energía desbordada, “Ritmo Babilonia” funciona como una introducción perfecta, estableciendo la atmósfera kitsch y genial de Ruido Tovar .
Siguiendo la estructura clásica de los discos de cumbia, donde cada canción contaba su propia historia y universo melódico, ramificándose en subgéneros como cha cha chá, danzón y bolero, los temas del álbum brillan como joyas deliciosamente extrañas. Improvisadas sobre las guitarras vibrantes de Álvarez, las letras sobre comunismo, desamor, angustia existencial y protestas estudiantiles se mezclan con un arsenal de sintetizadores cuidadosamente ejecutados por Lara. Instrumentos poco comunes, Farfisas, Rhodes, máquinas rusas e incluso tarjetas electromagnéticas con sonidos muestreados, hacen apariciones especiales, reflejando el amor de ambos artistas por coleccionar rarezas y ampliar los límites de la cumbia. Esta misión se ha consolidado a través de los aclamados álbumes de Meridian Brothers y las Múltiples nominaciones al Latin Grammy del Instituto Mexicano del Sonido, además de su crédito como productor en el exitoso álbum de Los Ángeles Azules.
Esta facilidad para crear canciones psicodélicas y experimentales, que además invitan a bailar, se hace evidente en temas como “Cumbia del Lobo” y “El Concorde”. Con aullidos de los cachorros de Lara, Balú y Dolores, “Cumbia del Lobo” es una pieza instrumental hipnótica que muestra los riffs característicos de Álvarez, influenciados por el folclor colombiano, la tropicalia brasileña, el dembow caribeño y el highlife nigeriano. El humor y la nostalgia definen “El Concorde”, que se construye sobre una melodía etérea de autoharp para contar la historia del avión más icónico del cielo. Este tributo en forma de cha cha chá al legendario avión supersónico refleja el humor absurdo de Lara y Álvarez, como dos niños compartiendo su amor por los Hot Wheels o los dinosaurios, solo que aquí cantan sobre viajes a velocidad Mach de París a Bogotá.
Grabada en una sesión aparte en Los Ángeles, “Cumbia Beckiana” suma otra colaboración con Beck. Con guitarra slide sobre una base de cumbia colombiana tradicional, bajo de Álvarez y piano de Lara, la canción tiene un aire vaquero y errante. Descrita por Álvarez como “una rareza dentro del álbum” y “una pieza verdaderamente especial”, funciona como un breve interludio instrumental, similar a una jam improvisada en el Desierto de la Tatacoa.
Lobos, aviones y fiestas conviven en Ruido Tovar junto a “sentimientos puramente negativos” y las interpretaciones surrealistas de Álvarez sobre la política y el amor. Sin embargo, el disco no podía terminar sin un sello distintivo de la música mexicana de los setenta: la balada dramática y exuberante.
Inspirada en una época en la que las orquestas comenzaban a desaparecer, “Perdí Mis Ojos” suena como si Los Ángeles Negros se encontraran con el mundo oscuro de Glenn Danzig. “Perdí mis ojos por amor”canta una voz derrotada en lo que parece ser un club nocturno medio vacío. Palmas, un órgano cálido y una guitarra solitaria sellan el momento. Y tal como llegaron, Lara y Álvarez, junto con su deslumbrante interpretación de la música tropical, se van.
“Fue muy divertido, porque tomamos decisiones equivocadas para llegar al punto correcto”, comenta Lara sobre el proceso creativo.
"Como Meridian Brothers, no tengo muchos discos colaborativos. Este es mi segundo", dice Álvarez. “'Ruido Tovar' es muy significativo para mí, porque pude trabajar con un amigo y explorar un género específico.”
“Soy un gran fan de Eblis, así que para mí fue el máximo honor trabajar con él”, agrega Lara.
El resultado es, sin duda, un álbum histórico.




